En letras negras, mayúsculas y gastadas se lee: LA MILAGROSA GOLETA DE QUEULE...
Hoy mientras revisaba un ejemplar del diario "El Correo de Valdivia" en la oficina de archivos ubicada en el 2 pisos de la Municipal de la ciudad, leyendo, leyendo llegue a la segunda página del diario con fecha 6 de junio de 1960, allí a mano izquierda un reportaje "medio esperanzador"sobre una goleta que ha permanecido en la memoria oral de los valdivianos, con sus respectivas variantes.
LA MILAGROSA: El testimonio
La Milagrosa Goleta de Queule lucho “bravamente con el mar” salvo a 6 corraleños que se creía tragados por el mar
Este relato parece arrancado de La odisea, pero los personajes son chilenos y su escena se desarrollo en estas golpeadas y abruptas costas de la zona.
Ese día la caleta dormía después de un día festivo, y nadie más salió a guapearle al mar, por cuanto era día de descanso y reposo. Galleaba “la Milagrosa” sobre las olas del pacifico y se mantenía en conserva su compañera de viaje, cuando los pescadores notaron algo rara en el mar: las olas cesaron de repente de golpear los flancos de la nave y las aguas, quietas en forma inusitada empezaron a vibrara contra el casco transmitiendo el efecto de una batidora gigantesca.
¡Está temblando en la tierra! Fue el grito que se escapo de los labios de Benavente; pero antes de que pudieran adoptar cualquier otra medida, observaron que el agua empezaba a bajar ostensiblemente, de nivel, como recogiéndose en su seno y arrastrando a alta mar a la frágil goleta. En ese momento la otra embarcación se perdió de vista y el patrón y sus tripulantes lucharon por mantener en condiciones su barca que oscilaba peligrosamente.
Bruscamente se detuvo la vibración y el mar empezó a levantar lentamente su nivel arrastrando ahora a la frágil goleta hacia los roquerios de la costa. Finalmente una ola enorme viscosa y negra se abatió sobre la barca y se prolongó hasta la tierra firme.
Los niños fueron pasados a bordo de la goleta y los botes puestos a remolque. Allí contaron su historia, cuando pudieron hablar. Ellos paseaban en bote por la bahía de Corral, fueron sorprendidos por la violenta marejada y arrojados mar, donde no sabían como, sus débiles esquifes no se habían hundido.
Se trataba de las seis desesperadas madres que ya creían perdidos a sus hijos y esperaban durante cuatro mortales días que el mar le devolviera sus despojos para darles cristiana sepultura.
José Manuel, dice que el recibía estas expresiones de gratitud, como un sonámbulo, su corazón estaba puesto en los suyos que habían quedado en Queule y en sus compañeros de viaje, de los cuales ignoraba su destino. Desde el muelle de corra logro finalmente observar que el casco de la goleta de sus compañeros de aventura, estaba enquistado en los cerros y luego supo que ellos estaban a salvo y era él a quien se daba por muerto.
Al décimo día, es decir el viernes 3, llego finalmente a Temuco y supo donde estaban los albergues de los sobrevivientes de Queule, llegando presuroso hasta la escuela que los cobija para saber de los suyos. Allí se encontró con su esposa, vestida de riguroso luto, y que estaba inscrita como “viuda de Benavente”en el registro de albergados.
Su alegría fue indescriptible. Por su mujer supo que sus hijos, sus hermanos y su padre estaban todos a salvo; pero que todos vestían luto por él. El viejo Benavente día tras día, acompañado de algunos de sus hijos recorría incesantemente los requeríos en espera de que el mar devolviera los restos de su hijo. Por eso no estaba el resto de la familia en Temuco, esperaban el rescate de su cuerpo para iniciar una vida y salir de la pesadilla horrible de esos diez días.
El curtido patrón de “la milagrosa” inicio el regreso por tierra a Queule para llevar personalmente la grata nueva a su padre.
El viejo levantara su vista del mar y su rugoso rostro se enternecerá cuando vea al hijo perdido que llega a sus brazos, no solo luego de salvar su vida, si no de haber salvado a seis jóvenes vidas condenadas ya irremediablemente a perecer.
La goleta milagrosa” no hay duda que hizo honor a su nombre.












